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Abandonó su país una mañana lluviosa con oleaje intenso. Papá: anoche soñé que en un país imaginario había unos señores feudales que querían destruir su precioso idioma . Eso sí, le he incluido unos servicios, «que te cagas». Que tienes que habilitar el proxy, que si no no puedes navegar -Pues va a ser eso. Con cada campanada se esfuma uno de los 108 pecados que las personas tienen en sus mentes, entre ellos la envidia o el deseo. Y segundo, porque vulnerar la intimidad de las personas hasta ese punto, puede ser constitutivo de delito. Comienzo a salpicar de letras el aire, disfraces en pareja y las luces de neón se atenúan en penumbra ingenuamente inventada. Somos cual mariposas nocturnas al acecho constante del mismo farol, aunque yo soy la única consciente de éste inacabable vaivén y de otras luces nocturnas que nos rodean. Jake Johnson se meten en la piel de Ryan y Justin, dos amigos que se disfrazan de policías para acudir a una fiesta de disfraces y se convierten en la sensación del barrio. Mi piel es una fina corteza llena de cicatrices que muda sin cesar a lo largo de las estaciones envolviendo mi ardiente corazón.

El amanecer se desvanece, efímero y perseguido por cientos, miles de miradas y de sueños en playas paradisíacas, azoteas por encima de todas las cosas y camas en calma tras la ardiente tormenta. Un océano que grita globalidad, embarazando con todos sus azules la pantalla del ordenador, abrigándola bit a bit de creatividad y significado, disfraces carnaval parejas de sueños que vuelan hacia las estrellas del futuro. Cuando observa que su padre navega por internet -cosa que hace tan a menudo que se olvida de sus obligaciones familiares- el chiquillo se fija un poco en las web. Poco a poco nos fuimos enredando en la web. No se preocupe. Puede usted bajárselos de nuestra web. El mundo, en otra parte, se descompone en atomos de miseria, afirma la web. Para el mundo, en fin, la web es blanco y negro. Además, después de cenar estuve navegando un buen rato; todos los días consulto en la Web las noticias de la guerra.

Internet hacia las estrellas del futuro. Vamos que si no le entendi mal, esto del Internet, lo de las páginas Web, es el mal de todos los males. Para las mujeres, una peluca, un vestido y unas tijeras será todo lo que necesitas para este disfraz de Halloween. El disfraz de gatos negros es otro outfit de Halloween que siempre está presente en cualquier terrorífica fiesta. Es la fiesta de la transgresión, de mofa, de comparsas, de diversión, de risas, de crítica, de moscatel, de dormir poco, de calle, de resfriados, de todos…”. Y si quieres dar las gracias a Dios por esta fiesta tan divertida tenemos unos disfraces de fraile y monaguillo que no dejarán indiferente a nadie. He perdido los códigos de acceso y todas las puertas permanecen selladas -como sucede siempre en las naves espaciales-. En ello estaba, en mi labor favorita, cuando la voz bramó por uno de aquellos altavoces que colgaban como estalactitas de las grises esquinas. Turbio como alma de monje. Esta curiosa familia nos ha dejado momentos inolvidables, tan cómicos como inquietantes. Unas notas de violín me acarician los dedos y los hacen vibrar, para vaciarse en un recipiente sin límite como es Internet, un mundo que se expresa ante mí con diversidad, conocimiento y poesía.

Que estara ella haciendo ahora? Buscaba su cara en cualquier rincón, en los detalles, en ella misma. Hablaba todas las noches con ella y, desde hace unos días, no se la quitaba de la cabeza. Era tarde. Debía limpiar el polvo y vaciar las papeleras, despejar las mesas, fregar los suelos. De pronto, un ligero y diminuto estruendo se escuchó, pero era eso un ruido aislado y solo en el tiempo, pues allí estaba la nada para apropiárselo. Era mi juego favorito, ya que en lo de adivinar canciones mi hermano acostumbraba a dormirse dejándome tarareándole a la oscuridad en una situación un tanto incómoda. Esta mañana al despertar me he dado cuenta que soy un “Dios”. Te ha dado un yuyu? Si quería comida, la compraba; si ansiaba viajar lo hacía por todo el mundo con la ayuda del ratón, y si necesitaba una ración de sexo la cogía.

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